Lamentos gitanos (Marcelo Rosado)
Hace algún tiempo fui operado del corazón por segunda vez, en esta ocasión fue por urgencia por el estado en que me encontraba. Salí de la operación muy bien y continúo sin problemas gracias a dios. Cuando salí del quirófano, me encamaron en una habitación donde había otro enfermo mayor, llevaba varios días. Se quejaba …
Hace algún tiempo fui operado del corazón por segunda vez, en esta ocasión fue por urgencia por el estado en que me encontraba.
Salí de la operación muy bien y continúo sin problemas gracias a dios.
Cuando salí del quirófano, me encamaron en una habitación donde había otro enfermo mayor, llevaba varios días. Se quejaba con lamentos gitanos.
Le acompañaba una de sus hijas y me decía, mi padre se queja, pero no está tan mal pues mañana le dan el alta.
Yo que por naturaleza soy alegre empecé a quejarme en plan broma, pero con más fuerza y como si fuera verdad. Se dieron cuenta y fue motivo de risa.
Mi hija que estaba allí, dijo, papá esos son lamentos gitanos.
Y es verdad, los gitanos son aficionados al cante flamenco y baile y todo lo que sea fiesta. En ese sentido los lamentos gitanos son como cantar por peteneras.
El enfermo compañero de habitación se despidió afectuosamente diciéndome, que vendría a Ronda a verme, y la hija le decía a la mía, en todo el tiempo que hemos estado aquí no se ha reído y desde que llegó tu padre ha estado alegre.
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