El segundo registro de la vivienda en la que residía Alejandro culmina sin indicios sólidos sobre su paradero
En esta ocasión de han derribado los tabiques de la entrada y del salón con un martillo percutor y se ha levantado la solería de estas estancias buscando alguna pista que aclare la desaparición del joven rondeño

El segundo registro de la vivienda en la que residía Alejandro Navarro, en el bloque número 10 de la calle Jimera de Líbar, en la barriada de la Dehesa, ha concluido esta tarde sin que la Policía Nacional haya encontrado indicios sólidos sobre el paradero de este joven rondeño, según han informado a este periódico fuentes judiciales y de la propia familia, que ha estado siguiendo muy de cerca desde esta mañana el nuevo operativo de búsqueda de pruebas en el que han participado cerca de 30 agentes de Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violencia (UDEV), de la Policía Científica, y de la Comisaría local, entre otras unidades.
A las 10.00 horas de este miércoles comenzaba el segundo registro de la vivienda (el primero tuvo lugar el 16 de septiembre y también se cerró sin pruebas concluyentes) que en esta ocasión se ha centrado en la entrada y en el salón del piso, donde los agentes tirado abajo los tabiques con un martillo percutor e incluso han levantado la solería de ambas estancias en busca de indicios que puedan aclarar qué pasó con Alejandro, que desapareció el 5 de mayo de 2024 sin dejar ningún rastro. En el mismo, además de los miembros de las distintas unidades policiales también han estado presentes los abogados de algunos de los cuatro acusados (dos hombres y dos mujeres) de homicidio/asesinato y malos tratos, así como de la acusación particular que representa a los familiares del joven.
Tras cinco intensas horas de trabajo, que ha dejado la vivienda aún más deteriorada de lo que quedó en el primer registro, la Policía ha abandonado el piso sin que por el momento, según las mismas fuentes, se hayan obtenido resultados positivos que puedan dar luz a este caso que mantiene en vilo a gran parte de la población rondeña desde hace más de dos años.
Esta circunstancia ha provocado que algunos familiares de Alejandro hayan roto a llorar al comprobar que no hay novedades sobre el paradero de Alejandro, aunque han afirmado que van a seguir trabajando para que «los culpables se sienten en el banquillo lo antes posible». Y es que insisten en que las cuatro personas que fueron detenidas por su presunta implicación en este caso son los responsables de su desaparición. No obstante, los investigados -que tras permanecer tres días en los calabozos de la Policía Local fueron puestos en libertad con cargos- siguen manteniendo su inocencia.
Los mandos policiales que han participado en esta operación se han despedido de la madre, Auxiliadora Ríos, y de las tías de Alejandro, expresándoles su intención de seguir trabajando para descubrir qué pasó con este joven.
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