Eclipse de Luna desde Ronda y la Serranía
La sombra terrestre ocultará el 93% de la superficie de nuestro satélite durante la madrugada del viernes 28 de agosto dejando un resplandor cobrizo visible a simple vista

Tras el histórico eclipse de Sol del pasado 12 de agosto, ahora nos llega un eclipse parcial profundo de Luna en la madrugada del 28 de agosto, visible en Ronda. La sombra terrestre ocultará el 93 % de la superficie lunar. Esta coincidencia de eclipses no es casual. Un eclipse de Sol va acompañado, separado por poco más de dos semanas, por uno de Luna. Aunque no siempre ocurre que sean visibles los dos desde una determinada zona.
El eclipse será visible en toda España. En el centro y este peninsulares, las islas Baleares y Melilla, la Luna se pondrá antes de que termine la fase parcial del eclipse, mientras que en el resto de la Península, las islas Canarias y Ceuta, el ocaso lunar tendrá lugar después de que acabe la fase parcial. La duración de la parcialidad del eclipse es de 3 h 18 min 9 s. En Ronda, el inicio del eclipse será a las 3 h 23 min 57 s de la madrugada; el inicio de la parcialidad, a las 4 h 33 min 53 s; el máximo, a las 6 h 12 min 55 s, y el fin de la parcialidad, a las 7 h 52 min 2 s. El final total del eclipse en Ronda, marcado por el ocaso de la Luna, será a las 7 h 57 min.
Durante un eclipse lunar, nuestro satélite no desaparece de la vista, sino que adquiere una tonalidad rojiza; por eso se le conoce como «luna de sangre» o «luna roja». Esta coloración es debida a la atmósfera de la Tierra, que actúa como una lente, desviando la luz del Sol, al tiempo que filtra los azules, dejando pasar solo luz roja que finalmente será reflejada por la Luna, dándole un resplandor cobrizo característico.
En los eclipses, el disco lunar presenta gran variedad de tonalidades y coloraciones; además, la densidad de la sombra no es homogénea sobre el disco lunar eclipsado. Estas variaciones son debidas a la manera en que los rayos solares son refractados y al estado de contaminación de la atmósfera, e incluso existe una correlación entre la luminosidad de los eclipses y la actividad solar. En 1920, el astrónomo francés André Danjon propuso una escala descriptiva para clasificar los distintos aspectos que pueden presentar los eclipses y que nos puede servir para clasificar desde nuestra ciudad este eclipse dominical. Los diferentes niveles o grados de la escala de Danjon son: 0, muy oscuro, con la Luna casi invisible en el momento de la totalidad; 1, gris oscuro o pardusco, con pocos detalles visibles; 2, rojizo o rojo pardusco con zona oscura en el centro y regiones externas brillantes; 3, rojo ladrillo, frecuentemente con un margen amarillento; y 4, anaranjado o cobrizo, muy claro, a veces con un margen azulado.
La observación del eclipse lunar se puede realizar a simple vista y no entraña ningún peligro ni requiere ningún tipo de instrumentación especial. Para disfrutar de un eclipse total de Luna en nuestra localidad, habrá que esperar a la Nochevieja del año 2028.



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