Con una fugaz y efímera cabalgata de Reyes Magos la Ciudad del Tajo puso el broche final a los festejos navideños, en una noche en la que miles de personas se lanzaron a las calles para vivir este mágico desfile, en el que Melchor, Gaspar y Baltasar fueron los protagonistas.
Hasta 10.000 kilos de caramelos se lanzaron este año desde las carrozas, principalmente en la calle Espinel que, como todos los años, fue en la que más público se concentró para presenciar el cortejo real, que estaba formado diez carrozas, la Banda de Música Arunda y la Banda Municipal de Música Aureliano del Real, así como tres pasacalles.
En el desfile los Magos de Oriente contaron con la ayuda de los pajes reales y, también como novedad, algunos beduinos, ampliando el séquito de cada rey a 15 personas.
La cabalgata recorrió la avenida de Málaga, Carrera Espinel y la calle Virgen de la Paz, para concluir en la plaza de La Merced, donde tuvo lugar la Adoración al Niño Jesús. En ese mismo lugar Sus Majestades repartieron más de 800 juguetes.
Además del poco contenido que ofrecía este año la cabalgata, también fue muy criticado por los rondeños y visitantes el hecho de que los servicios de la empresa pública de limpieza no hicieron acto de presencia justo después de pasar la comitiva, lo que provocó que cientos de caramelos y suciedad permanecieran durante bastante tiempo en las calles, ofreciendo una lamentable imagen, además de las molestias a los peatones.