María Moncayo, la vecina centenaria de la comarca: atesora 107 años rebosando vitalidad en su casa de campo
La abuela ha logrado evitar el ingreso en una residencia y mantiene una excelente calidad de vida en su entorno gracias a los cuidados diarios de sus tres nietos, de Ana y de los amigos de la familia

A sus 107 años de edad, María Moncayo Sánchez es todo un ejemplo de longevidad e historia viva en la comarca de Ronda. Nacida el 19 de mayo de 1919 en el cortijo de Morosanto, esta vecina centenaria sigue disfrutando de su día a día en su casa de campo en la pedanía de La Cimada, manteniendo un estado de salud envidiable y una rutina activa envuelta por la naturaleza.
Durante una reciente entrevista ofrecida a Diario Ronda, María ha recordado pasajes de su juventud. Entre sus vivencias, relata los duros momentos de la Guerra Civil, época en la que su marido resultó herido. La familia resalta que María ayudó a preservar las imágenes de las iglesias escondiéndolas en lugares seguros y que entre otras muchas otras anécdotas que cuenta en casa, comenta que durante el conflicto bélico dormían con la ropa puesta. A pesar de los reveses que le ha dado la vida, como la dolorosa pérdida de su único hijo, la centenaria ha sabido salir adelante y hoy se enorgullece enormemente de su descendencia, compuesta por tres nietos y cuatro bisnietos.
El secreto de su longevidad
Al ser preguntada por el secreto para llegar a los 107 años en tan buen estado, María confiesa que come de todo. Su plato favorito siguen siendo los guisos tradicionales y la fruta fresca que da la propia huerta familiar. Además, su rutina diaria incluye paseos al sol, caminar por la finca y realizar pequeñas tareas, demostrando una inmensa calidad de vida sin perder el contacto con los animales y la tierra.

El calor del hogar frente a la residencia
Un par de años, se planteó la posibilidad de que María ingresara en una residencia de ancianos para garantizar su atención diaria. Sin embargo, la decisión final fue rotunda: apostar por mantenerla en su entorno vital.
Hoy, el hecho de que la abuela siga viviendo felizmente en el campo es una realidad gracias al equipo de cuidados que han formado sus seres queridos. Son sus tres nietos, junto a Ana y el indispensable apoyo de los amigos de la familia, los que hacen posible que María mantenga sus costumbres y disfrute de la tranquilidad de su hogar con la máxima calidad de vida, rodeada del cariño incondicional de los suyos.

Consejo a los jóvenes
Ante qué consejo les daría ella a los jóvenes de hoy en día. María responde: «Que trabajen como nosotros hemos trabajado, llevarse bien con la familia y con los vecinos».
Mensaje a las familias
Respecto a las residencias de ancianos, la familia transmite un mensaje muy claro en la entrevista. Los familiares explican lo siguiente:
Decidieron hace un par de años que María no fuera a una residencia y se quedara en su casa de campo. Afirman que tomaron esta decisión junto con los amigos de la familia porque creen firmemente que «lo mejor para ella es que siga viviendo aquí, en el campo donde nació, hasta sus últimos días». Consideran que haber renunciado a la residencia ha supuesto darle a María una gran «calidad de vida».
Además, uno de los nietos Jose Antonio lanza un mensaje directo y motivador a otras familias y a la sociedad en general sobre cuidar a los mayores en casa. Dice textualmente: «A veces habrá familias que no les quede otro remedio, que no puedan cuidar de esa persona mayor que ya necesita cuidados todos los días. Mi mensaje sería que si pueden hacerlo y le pueden dar a ese anciano una mayor calidad de vida, si pueden, que lo hagan. Que lo hagan porque la satisfacción es enorme y esa satisfacción nos va a quedar a nosotros para toda la vida».
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